domingo, 15 de mayo de 2016

PIEDRA PINTADA CON UNA GALLINA



Bueno, bueno, hoy toca como pintar una gallina, no es que sea mi animal favorito, pero queda resultón cuando se ha pintado sobre una piedra.

A veces me es difícil pintar ciertos animales, porque lo de dibujar todavía no es lo mío, me fallan las proporciones, pero estoy aprendiendo, ahora mismo estoy realizando algunos cursos de dibujo on line, así como también de pintura, creo que nunca es tarde para aprender cosas, que me vas a contar, a mis 46 añitos recién cumplidos y en estos momentos tengo varios cursos entre manos, algunos de dibujo, de pintura y otros de ilustración y diseño, pero bueno, a eso dedicaré otra entrada en el blog, sobre los cursos que estoy aprendiendo.

No me enrollo más que parezco una persiana, vamos al lio.

Empezamos, como siempre, lo primero es tener la piedra, ja ja, porque sin ella no podemos pintar sobre piedras, anda Susana date una colleja, que te la has ganao...



A veces me ha pasado, que he ido a buscar piedras al río o a la playa, y cuando estoy allí rodeada de tantas de ellas, siempre hay alguna que me dice: cógeme a mi, yo seré…. (sí, si, como el langostino Pescanova: llévame a casa). Aiinss esto suena a un poco a loca, no, no lo estoy, a veces miro las piedras y puedo ver perfectamente el efecto 3D que quiero darle, una casa, un animal, un zapato… pueden ser tantas cosas, creo que cuanto más pinto piedras más veo el resultado final en ellas sin haberlas pintado, será deformación profesional ¡Seguro!!

Seguimos que me voy por los Cerros de Ubeda.

Una vez tenemos la piedra, lo primero que haremos es lavarla con agua y jabón, si, si como lo oís, con agua y jabón, porque éste último, aparte de limpiar la piedra, que es algo obvio usando jabón, lo que hace es que, una vez se haya secado la piedra, la pintura se adhiera mejor.

Después la pinto con pintura blanca para que los colores resalten más, resulta que hay unos colores que son más transparentes que otros, los opacos son el blanco y el negro y todos los demás son translucidos, a no ser que se mezclen con el blanco o el negro, que entonces se vuelven opacos también.

Definición: Colores opacos quiere decir que no dejan ver lo que hay debajo, y los translucidos o transparentes dejan ver lo que hay debajo.



Ahora viene lo de dibujar la gallina encima de la piedra, le pintamos la cabeza, aproximadamente que ésta acabe en la mitad de la piedra, así queda suficiente espacio para poder pintar las alas y que no se vea muy cabezona, aunque sobre gustos, no ha discusión alguna.



Después pintaremos toda la gallina con un color marrón ladrillo o marrón oscuro, menos el pico, el ojo, la cresta, la barba y detrás de los ojos, es decir, en las orejas, ahí es nada...



Las zonas de la cresta, la barba y la zona de las orejas, las pintamos de color rojo. Después con un poco de amarillo mezclado con otro poco de rojo, conseguiremos un color anaranjado, éste es para dar un poco de luz, tanto en la cresta, como en la barba en las zonas donde la luz les da más directamente.


De color siena le pintamos lo que es la carita y con color crema le hacemos las arrugas que se ven en la cara de la gallina. Le pintamos el pico de color amarillo.



Después hacemos el esbozo de las plumas con una tiza, es importante que a la hora de pintar se vean las plumas en la dirección que se ven, es decir de delante hacia atrás, para que parezcan reales, si me pongo a pintar una pluma por aquí y otra por allá, parecería que estuviera despeinada, jajajaja.





Con pintura blanca dibujamos las formas de las plumas, quedan bonitas así en blanco, aunque es mejor acabar de pintarlas de su color, también pintaremos el ojo.

Repasamos el ojo, pintándole una línea negra a su alrededor y pintamos también la pupila. También con el negro pintamos los agujeritos del pico.






Con pintura ocre o marrón ladrillo o marrón chocolate o incluso los tres a la vez, pintamos por encima de las plumas que ya hicimos anteriormente con blanco y también por encima de las rayas que tiene debajo del ojo, que habíamos pintado de color crema o blanco.





Con pintura blanca y un pincel finito le pintamos las líneas que hay en medio de cada pluma y seguimos pintando líneas al final de la pluma, como si sobresalieran de la misma pluma, las pintamos una a una todas las plumas de la gallina.



Después pasamos a hacer la sombra entre las plumas con un poco de negro, repasando por debajo de todas y cada una de las plumas, para que se vea oscuro entre ellas y dar sensación de volumen, como si fuera la sombra de cada una ellas.





Repasamos también el contorno de la cabeza en negro.




Volvemos a repasar las líneas que hemos hecho antes con color blanco para que parezca tiene mucho plumón, las repasamos una por una otra vez y por toda la gallina, si esto es trabajo minucioso, hay que armarse de paciencia.






Ahora pasaremos a pintar el cuello, con unas plumas alargadas que tiene. Con el color amarillo, pintamos líneas largas a lo largo valga la redundancia, de todo el cuello, es importante que se vea un poco, el color marrón de base, que hemos pintado al principio.



Después con el color crema pintamos encima del color amarillo, procurando dejar entrever el amarillo y el color marrón.



Volvemos a coger el color negro para pintar sombra debajo de la cara y debajo de la barba roja que tiene, no sé si se llama barba, yo de gallinas no entiendo mucho, que me perdonen los que sí las conocen.



Y ya hemos acabado, sólo le falta una manita de barniz y ¡TACHAN!


Espero haber podido aportaros alguna cosita, aunque sea mínima.

Nos vemos en la siguiente entrada.

Un abrazo,